Si la garita registra humedad que afecta a equipos o supera los límites de la normativa, priorice la seguridad y solicite asistencia urgente de personal cualificado. No manipule equipos eléctricos afectados. Mientras tanto, anote las lecturas del higrómetro y documente manchas o filtraciones visibles, porque esa información agiliza la intervención posterior.
En resumen:
- La normativa fija una humedad relativa del 30 % al 70 % en general y del 50 % al 70 % ante riesgo de electricidad estática.
- Mide la humedad en días lluviosos, tras turnos intensivos y por la noche; revisa manchas, moho, corrosión, juntas y olores persistentes.
- La ventilación temporal y los deshumidificadores alivian la condensación, pero no corrigen filtraciones ni capilaridad, y la humedad reaparece mientras persista el origen.
- Solicita una evaluación especializada si la humedad persiste varios días pese a ventilar, aparecen manchas crecientes u olor a moho, o hay daños eléctricos o estructurales.
- Exige que el informe identifique el origen y proponga un tratamiento con plazos y presupuesto cerrado; pide garantía escrita y seguimiento tras la obra.
Tabla de contenidos
- Por qué la humedad en una garita es un riesgo real y qué marca la normativa
- Causas habituales de humedad en garitas de seguridad
- Cómo diagnosticar la humedad: qué medir y cuándo pedir ayuda
- Medidas urgentes mientras se planifica la reparación definitiva
- Soluciones profesionales permanentes según el origen de la humedad
- Cuándo llamar a una empresa especializada y qué exigir
- Plazos y costes orientativos de la intervención
- Nuestra prioridad: seguridad primero, diagnóstico después
- Cómo podemos ayudarte con el diagnóstico y el tratamiento
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
Por qué la humedad en una garita es un riesgo real y qué marca la normativa
Una garita de seguridad concentra equipos electrónicos, cuadros eléctricos y a una persona trabajando durante horas seguidas en un espacio reducido. Cuando la humedad se dispara, el riesgo no es solo incomodidad: aumenta la probabilidad de fallos eléctricos, corrosión de componentes y deterioro estructural. La AUGC ha denunciado filtraciones en garitas que generan riesgo eléctrico y de caída por agua acumulada, reclamando actuaciones técnicas inmediatas sobre las instalaciones afectadas.
El Real Decreto 486/1997 fija los límites que no deberían superarse en ningún local de trabajo:
- Humedad relativa entre el 30 % y el 70 % en locales de trabajo en general.
- Entre el 50 % y el 70 % cuando existe riesgo por electricidad estática, como ocurre en recintos con equipos electrónicos sensibles.
- Temperaturas de referencia de 17 ºC a 27 ºC para trabajos sedentarios y de 14 ºC a 25 ºC para trabajos ligeros.
Garitas con humedad cercana al 70 % han sido documentadas en prensa, como las registradas en la frontera de Melilla, donde la combinación de humedad elevada y temperaturas altas afectó la habitabilidad del puesto. Esperar a que ocurra una avería o un accidente sale más caro que prevenir.
Causas habituales de humedad en garitas de seguridad
Identificar el origen correcto evita aplicar remedios que no sirven. Las garitas suelen presentar uno o varios de estos problemas al mismo tiempo:
- Condensación: mala circulación de aire combinada con diferencias de temperatura entre el interior y el exterior, muy frecuente en casetas metálicas o prefabricadas con poca ventilación.
- Filtraciones: entrada de agua por juntas de techo, remates mal sellados o uniones entre paneles que no son estancas.
- Capilaridad: ascenso de agua desde el terreno cuando la garita tiene contacto directo con el suelo o elementos enterrados cercanos.
- Aportes internos: vehículos mojados que entran o se aparcan junto a la caseta, tareas de limpieza con agua o charcos que no se retiran a tiempo.
Cada causa exige un tratamiento distinto, por lo que confundir condensación con filtración suele alargar el problema en lugar de resolverlo.
Cómo diagnosticar la humedad: qué medir y cuándo pedir ayuda
Antes de decidir si hace falta una intervención profesional, conviene reunir datos propios que orienten el diagnóstico:
- Mida la humedad relativa con un higrómetro en distintos momentos: un día de lluvia, tras un turno de uso intensivo y por la noche, cuando la condensación suele dispararse.
- Revise visualmente manchas, moho, pintura descascarillada o corrosión en cuadros eléctricos y herrajes.
- Compruebe juntas, sellados y la unión de la garita con el pavimento, sobre todo tras lluvia reciente.
- Verifique si hay olor a humedad persistente, uno de los indicios más fiables de moho oculto.
Consejo profesional: anote la hora y las condiciones de cada medición junto al valor del higrómetro; esos registros facilitan enormemente el diagnóstico técnico posterior.
Cuando la humedad persiste pese a ventilar, afecta a equipos eléctricos, huele a moho de forma constante o hay sospecha de filtración estructural, el paso siguiente es pedir un diagnóstico con instrumentos especializados: cámaras térmicas, sondas de humedad y medición de infiltraciones. Puede consultar cómo se elabora este tipo de informe para saber qué esperar del proceso.

Medidas urgentes mientras se planifica la reparación definitiva
Hay acciones que se pueden aplicar de inmediato para reducir el riesgo mientras se programa la intervención técnica:
- Forzar la ventilación abriendo rejillas o puertas siempre que sea seguro hacerlo, para reducir la condensación acumulada.
- Usar ventiladores o extracción temporal en los momentos de mayor humedad, como primeras horas de la mañana.
- Retirar el agua acumulada en el suelo y señalizar las superficies resbaladizas para evitar caídas.
- No manipular los equipos eléctricos afectados y solicitar asistencia urgente de personal cualificado.
Algunos deshumidificadores portátiles pueden aliviar la sensación de humedad en el ambiente de forma puntual, pero no son una solución definitiva para la humedad por condensación ni para las filtraciones: tratan el síntoma, no el origen del problema. Mientras se usan, la causa de fondo sigue activa y la humedad suele volver en cuanto se retira el aparato.
Soluciones profesionales permanentes según el origen de la humedad
Resolver la humedad de forma duradera exige actuar sobre la causa concreta, no sobre sus efectos. Las intervenciones más habituales son:
- Impermeabilización de techos, juntas y puntos de filtración mediante membranas o sellantes específicos para exteriores.
- Inyección anticapilaridad o creación de una barrera horizontal cuando el agua asciende desde el terreno por los muros.
- Mejora del aislamiento y ventilación mecánica controlada para eliminar la condensación recurrente sin depender de abrir puertas manualmente.
- Revisión y protección de las instalaciones eléctricas afectadas, con pruebas posteriores que confirmen que el riesgo ha desaparecido.
Consejo profesional: pida siempre que el tratamiento incluya una fase de seguimiento tras la obra; comprobar los niveles de humedad semanas después es lo que confirma que el problema no va a reaparecer.
Puede ampliar cómo se abordan estos tratamientos en nuestra guía sobre qué es la humedad estructural y cómo tratarla, aplicable tanto a garitas como a otros espacios reducidos con problemas similares.
Cuándo llamar a una empresa especializada y qué exigir
No todas las humedades requieren intervención externa inmediata, pero hay señales que sí lo justifican:
- La humedad persiste después de ventilar y mitigar durante varios días seguidos.
- Hay equipos eléctricos afectados o riesgo evidente de cortocircuito.
- Se detecta olor a moho constante o manchas que crecen con el tiempo.
- Existe sospecha de filtración o capilaridad estructural que requiere obra.
Al contratar, el informe debería incluir mediciones concretas, la localización exacta del origen, una propuesta técnica detallada, plazos de ejecución y un presupuesto cerrado. Exija también garantía escrita sobre el tratamiento aplicado y referencias de casos similares resueltos. El equipo que acuda a la visita debe identificarse de forma que pueda confirmarse que se trata de personal autorizado.
Plazos y costes orientativos de la intervención
Los tiempos varían según la gravedad y el origen de la humedad. Las intervenciones menores, como sellados puntuales o mejoras de ventilación, pueden resolverse con mayor rapidez que las obras de mayor alcance.
- El coste depende del origen del problema, la superficie afectada, la accesibilidad de la garita y los materiales necesarios.
- Pida siempre un presupuesto cerrado antes de autorizar cualquier obra.
- La garantía escrita y el seguimiento posterior son lo que evita pagar dos veces por el mismo problema.
Nuestra prioridad: seguridad primero, diagnóstico después
Entendemos la humedad en garitas como un problema de seguridad laboral antes que estético. Priorizamos proteger a las personas y los equipos que dependen de ese espacio, y por eso insistimos en medir con instrumentos antes de proponer cualquier tratamiento: un higrómetro, una cámara térmica o una sonda de infiltración dicen mucho más que una inspección a simple vista.
Nuestro criterio es simple: ante la mínima duda sobre riesgo eléctrico, la seguridad del personal va primero y la obra se planifica después.
— Todo Humedad
Cómo podemos ayudarte con el diagnóstico y el tratamiento
Resolvemos la humedad en garitas de seguridad desde el origen: medimos con instrumentos técnicos, identificamos si el problema es condensación, filtración o capilaridad, y entregamos un presupuesto cerrado junto al informe.
Si detecta humedad en una garita que gestiona, puede solicitar un diagnóstico profesional a través de nuestro formulario o por llamada. Facilítenos la ubicación, una descripción del problema y, si dispone de ellas, las lecturas de humedad que haya registrado: con esos datos agilizamos la primera visita.
Preguntas frecuentes
¿Qué son las garitas de seguridad?
Son casetas o puestos de control, normalmente de pequeño tamaño, desde los que el personal de vigilancia controla accesos a instalaciones, comandancias o recintos industriales. Suelen alojar equipos electrónicos y requieren condiciones ambientales estables para funcionar con seguridad.
¿Cuáles son las normas básicas de seguridad para almacenes y garitas?
La referencia principal en España es el Real Decreto 486/1997, que regula condiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, incluidos los límites de humedad relativa y temperatura. También exige ventilación adecuada para evitar ambientes viciados y riesgos derivados de la electricidad estática.
¿Cuánto mide una garita de seguridad?
No existe una medida estándar única, por lo que conviene consultar las especificaciones del fabricante concreto.
¿Qué debe tener una garita de seguridad para evitar problemas de humedad?
Debe contar con ventilación suficiente, sellados estancos en techo y juntas, y una base que evite el contacto directo con el terreno si existe riesgo de capilaridad. El mantenimiento periódico y la revisión de instalaciones eléctricas también son clave para evitar que la humedad se convierta en un riesgo.
¿Cómo evitar la humedad en garitas de vigilancia a largo plazo?
La prevención pasa por combinar ventilación mecánica controlada, buen aislamiento y revisiones periódicas de juntas y sellados. Cuando el problema ya existe, un diagnóstico con instrumentos técnicos identifica el origen exacto antes de aplicar cualquier tratamiento, lo que evita obras innecesarias.
Fuentes
- Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo.
- Humedad del 70% y garitas a casi 30 grados: los problemas de los policías en la frontera inteligente de Melilla
- AUGC denuncia la persistencia de riesgos laborales por filtraciones de agua en la garita de entrada de la Comandancia de Lugo




