La prueba del carburo mide el agua libre de una muestra mediante la reacción del carburo de calcio con el agua: la presión de gas resultante se convierte en porcentaje de humedad (CM %). Se usa como ensayo rápido en obra para controlar suelos, morteros y soportes antes de colocar solados o revestimientos. No sustituye siempre al horno de laboratorio: en arcillas muy plásticas o materiales poco friables conviene verificar el resultado con el método de referencia ASTM D2216.
En resumen:
- El método del carburo mide la humedad en agua libre en muestras de suelo o material, siendo rápido y portátil, ideal para decisiones urgentes en obra.
- Su fiabilidad disminuye en arcillas muy plásticas o materiales poco friables, donde puede dar lecturas por debajo de la humedad real; en estos casos, conviene contrastar con el método de horno.
- La medición requiere preparar la muestra correctamente, triturarla hasta obtener un grano fino y usar un peso adecuado según la norma, para garantizar resultados precisos.
- La reacción del carburo solo detecta agua libre y no la humedad ligada a minerales, sales solubles, ni agua atrapada en estructuras heterogéneas, limitando su uso en ciertos materiales.
- La seguridad en la manipulación es clave, ya que el reactivo genera acetileno inflamable; siempre se deben seguir protocolos de almacenamiento, uso en espacios ventilados y protección personal.
Tabla de contenidos
- Qué es el método del carburo y por qué funciona
- Equipo, reactivos y preparación antes de la prueba
- Procedimiento paso a paso para realizar la prueba del carburo
- Limitaciones del método y materiales no adecuados
- Seguridad y buenas prácticas en manipulación y almacenamiento del carburo
- Muestreo representativo, registro y cómo reportar los resultados
- Autoridad práctica: evidencia del editor y aplicación profesional
- Perspectiva profesional: uso estratégico del carburo en inspecciones de obra
- Cómo puede ayudarte Todohumedad si necesitas un diagnóstico profesional
- Fuentes
- Preguntas frecuentes
Qué es el método del carburo y por qué funciona
El ensayo del carburo, conocido técnicamente como método CM (Calcium Carbide), se basa en una reacción química sencilla. El carburo de calcio (CaC2) reacciona con el agua libre de la muestra y genera gas acetileno. Ese gas se acumula dentro de un recipiente cerrado y eleva la presión interna, que un manómetro traduce directamente en un valor de humedad expresado como CM %.
La clave está en qué tipo de agua detecta el método. El CM mide el agua libre o móvil, la que está disponible para reaccionar químicamente con el carburo. No detecta bien el agua ligada a la estructura mineral de ciertas arcillas ni la humedad retenida por compuestos hidrofílicos, lo que explica por qué algunos materiales dan lecturas poco fiables incluso cuando el procedimiento se ejecuta correctamente.
Frente al horno de secado y frente a los medidores eléctricos de contacto, el método aporta ventajas muy concretas para quien trabaja en obra:
- Da un resultado en 10 a 20 minutos, frente a las horas que exige el secado en estufa.
- El equipo es portátil y no necesita electricidad ni conexión a red.
- Permite repetir la medición en varios puntos del mismo día para trazar un mapa de humedad del soporte.
- Evita la variabilidad que introducen algunos sensores eléctricos, cuyas curvas de calibración dependen del tipo de material, como reflejan las fichas técnicas de medidores basados en principios eléctricos.
Esa rapidez es la razón por la que el CM se ha convertido en el ensayo de referencia para decisiones que no pueden esperar un informe de laboratorio, como autorizar la colocación de un pavimento sobre una solera de cemento. Su fiabilidad, sin embargo, depende directamente de cómo se prepara la muestra, no solo del equipo empleado.
Equipo, reactivos y preparación antes de la prueba
La guía operativa de fabricantes como Radtke recomienda revisar la estanqueidad de la junta y el estado del manómetro antes de cada campaña de medición, ya que una fuga mínima falsea la lectura de presión.
El carburo se presenta en ampollas de vidrio o cápsulas selladas con una cantidad fija de reactivo, pensadas para dosificarse una a una sin manipular el polvo directamente. Esa presentación reduce el contacto con el operario y facilita transportar el reactivo a obra sin que se hidrate antes de tiempo, ya que el CaC2 reacciona con la humedad ambiental si el envase pierde estanqueidad.
Antes de empezar la prueba conviene seguir un orden fijo:
- Comprobar que el manómetro marca cero con el cilindro vacío y cerrado.
- Verificar que las ampollas de carburo no presenten signos de humedad, hinchazón o rotura.
- Preparar la báscula de precisión y confirmar que está calibrada para pesar la muestra según la norma aplicable.
- Disponer un paño o bandeja para triturar y homogeneizar el material sin pérdidas.
- Tener a mano guantes y gafas de protección antes de manipular el reactivo.
Consejo profesional: lleva siempre una ampolla de reserva y un paño seco. Si la muestra tiene restos de lluvia reciente en superficie, sécala ligeramente antes de pesarla: el agua superficial no representa la humedad real del material y puede disparar la lectura por encima del valor real.
La norma EN 13892-10:2025 fija pesos de muestra y tiempos de agitación distintos según se trate de morteros de cemento o de soleras de sulfato cálcico, así que conviene identificar el tipo de soporte antes de elegir la cantidad de reactivo.
Procedimiento paso a paso para realizar la prueba del carburo
La ejecución del ensayo sigue una secuencia estricta que determina si el resultado será representativo o no. El primer paso, y el más determinante, es la toma de muestra: se extrae material del interior del elemento constructivo, nunca solo de la superficie, y se descartan fragmentos contaminados con polvo o restos de otros materiales.
Trituración y homogeneización. El material se rompe en fragmentos pequeños hasta obtener un grano homogéneo, sin partículas superiores a 4,75 milímetros, según recoge la norma ASTM D4944-25 para suelos. Cuanto más fino y uniforme el grano, más rápida y precisa es la reacción con el carburo.
Pesado de la muestra. Se pesa la cantidad exacta que exige el procedimiento, habitualmente entre 20 y 50 gramos según el tipo de material y la norma de referencia. La norma ASTM indica un peso mínimo para la muestra en suelos.
Introducción de las bolas de acero. Se colocan primero en el fondo del cilindro; ayudan a pulverizar aún más la muestra durante la agitación y evitan que el material se compacte contra las paredes.
Carga de la muestra pesada directamente sobre las bolas, procurando no perder ningún fragmento en el proceso.
Colocación de la ampolla de carburo en el soporte interior de la tapa, sin que entre en contacto con la muestra hasta el cierre del cilindro.
Cierre hermético del aparato, comprobando que la junta queda bien asentada y que la válvula del manómetro está cerrada.
Agitación enérgica durante al menos 5 minutos en posición horizontal, rompiendo la ampolla en los primeros segundos para liberar el reactivo. En muestras pastosas o muy húmedas, el manual de Radtke recomienda una rotación adicional para asegurar el contacto total entre el carburo y el agua libre.
Lectura del manómetro a partir del minuto 5, con lecturas de control hasta el minuto 10. La presión debe estabilizarse; si sigue subiendo pasado ese tiempo, es señal de que la muestra no estaba suficientemente triturada o de que contiene agua ligada que reacciona con lentitud.
Conversión a CM %. Los modelos con escala directa en porcentaje evitan cálculos manuales; los que solo marcan presión en bares requieren aplicar la tabla de conversión del fabricante, específica para cada peso de muestra.
Vaciado y limpieza inmediata del cilindro, retirando restos de polvo húmedo y bolas de acero antes de la siguiente medición, para evitar contaminar la próxima muestra con residuos de la anterior.
Una lectura se considera estable cuando dos comprobaciones consecutivas, separadas por un minuto, no varían. Si la aguja sigue moviéndose de forma perceptible, hay que prolongar la agitación o sospechar de un material con comportamiento atípico frente al carburo.
Limitaciones del método y materiales no adecuados
El método CM no funciona igual de bien en todos los soportes. Las arcillas muy plásticas retienen agua en su estructura mineral de forma que el carburo no puede alcanzarla en el tiempo del ensayo, lo que produce lecturas por debajo de la humedad real. Los materiales poco friables, que no se trituran con facilidad hasta un grano fino, generan el mismo problema: el reactivo solo reacciona con el agua de la superficie de cada fragmento, no con la que queda atrapada en el interior.
También hay interferencias químicas que distorsionan el resultado:
- Presencia de sales solubles que reaccionan con el carburo generando gases adicionales, no solo acetileno.
- Materiales orgánicos en descomposición que liberan gases propios durante la agitación.
- Restos de aditivos de fraguado o resinas en morteros modificados, que pueden alterar la cinética de la reacción.
- Granulometría heterogénea, con fragmentos gruesos que dejan agua sin reaccionar dentro de la muestra.
El dato clave: la propia norma ASTM reconoce estas limitaciones de forma explícita. La ASTM D4944-25 advierte sobre errores de medición en arcillas muy plásticas y materiales poco friables, y recomienda contrastar el resultado con el método de referencia D2216 (secado en horno) cuando la decisión técnica tenga consecuencias importantes, como la garantía de un solado o la aceptación de una obra.
En la práctica, esto significa que el CM es excelente como ensayo de cribado rápido, pero cuando el resultado va a condicionar una decisión cara o irreversible (por ejemplo, sellar un suelo antes de colocar parqué), vale la pena dedicar unas horas más a una verificación en horno.
Seguridad y buenas prácticas en manipulación y almacenamiento del carburo
El carburo de calcio genera acetileno al contacto con el agua, un gas altamente inflamable. Esa reacción es precisamente lo que hace útil al método, pero también exige respetar unas normas mínimas de seguridad en cada manipulación.
Los riesgos principales y sus medidas de control son:
- Formación de acetileno inesperada: guarda siempre las ampollas en envases sellados y nunca las abras cerca de fuentes de calor o chispas.
- Reacción exotérmica: la reacción libera calor; evita realizar el ensayo cerca de materiales inflamables o en espacios sin ventilación.
- Contacto con piel y ojos: usa guantes y gafas de protección al dosificar el reactivo, tal como recomienda la guía de almacenamiento y manipulación de EIGA.
- Envases dañados o hinchados: un tambor de carburo con signos de calor o hinchazón indica que ya ha reaccionado parcialmente con humedad ambiental y debe retirarse sin abrirlo.
La misma guía de EIGA recomienda almacenar el carburo en zonas secas, ventiladas y alejadas de fuentes de ignición, aplicando rotación de stock (usar primero el material más antiguo) e inspeccionando visualmente cada envase antes de su uso.
Consejo profesional: si vas a trabajar en un sótano o en una zona con poca ventilación, realiza el ensayo cerca de la entrada o con extracción de aire activa. La acumulación de acetileno en espacios cerrados es el riesgo que más se subestima en obra. Cuando un técnico realiza mediciones in situ, acude siempre con uniforme corporativo en colores corporativos, con logotipo visible, siguiendo el protocolo de identificación correspondiente en cada visita.

Muestreo representativo, registro y cómo reportar los resultados
Un resultado CM solo tiene valor si queda bien documentado. El informe debe incluir, como mínimo, la norma de referencia utilizada, el tipo y ubicación exacta de la muestra, el peso medido, la presión leída y su conversión a CM %, la temperatura ambiente y cualquier observación relevante sobre el estado del material.
Para dar fiabilidad al dato conviene repetir la medición en el mismo punto o en puntos próximos, calcular la media de las lecturas y descartar valores que se desvíen claramente del resto, señal de una muestra mal homogeneizada. Como criterio práctico, dos lecturas dentro del mismo entorno no deberían diferir en más de un punto de CM % si el procedimiento se ha ejecutado bien.
Al incluir el ensayo en un informe de diagnóstico, es útil:
- Acompañar el valor CM % con la fecha, hora y condiciones meteorológicas del día del ensayo.
- Indicar si el resultado se ha verificado o no con el método de horno, especialmente en materiales dudosos.
- Relacionar el dato con umbrales prácticos de la obra, como el nivel máximo admisible antes de colocar un pavimento sensible a la humedad.
Autoridad práctica: evidencia del editor y aplicación profesional
En Todohumedad llevamos más de 25 años diagnosticando humedades en viviendas, comunidades y locales comerciales, y el ensayo del carburo forma parte habitual de nuestros protocolos de campo cuando hay que decidir con rapidez si un soporte está listo para recibir un tratamiento o un acabado. Combinamos esta lectura rápida con instrumentos complementarios, porque ningún ensayo aislado sustituye una valoración técnica completa del origen de la humedad.
Un autodiagnóstico con equipo CM puede orientar a un particular o a un técnico de obra en una decisión puntual. Cuando la humedad procede de capilaridad, filtraciones en muros enterrados o condensación persistente, conviene contratar un diagnóstico profesional que combine varios instrumentos y, si es necesario, confirmación en laboratorio. Recuerda además que un deshumidificador doméstico no resuelve de forma definitiva la humedad por condensación: solo actúa sobre el síntoma, no sobre su causa estructural.
Perspectiva profesional: uso estratégico del carburo en inspecciones de obra
El error más habitual que vemos en obra no es usar mal el manómetro, sino confiar ciegamente en una sola lectura CM sin contexto. El ensayo agiliza decisiones cuando hay que autorizar rápidamente la colocación de un solado o comprobar si una reparación reciente ha secado lo suficiente, pero pierde valor si se toma como verdad absoluta en materiales heterogéneos o en zonas con sales.
La instrumentación de campo, por precisa que sea, funciona mejor como parte de una evaluación técnica más amplia, no como sustituto de ella. Un tratamiento duradero contra la humedad exige entender el origen (condensación, capilaridad o filtración) antes de fijar cualquier cifra como referencia de secado.
Antes de emitir una recomendación con datos de CM, conviene repasar mentalmente tres preguntas: ¿el material es friable y homogéneo?, ¿hay indicios de sales o compuestos que puedan interferir en la reacción?, ¿el resultado justifica por sí solo la decisión o convierte al horno en un paso necesario? Si alguna respuesta genera dudas, ese es el momento de pedir una segunda verificación antes de firmar un informe.
— Todo Humedad
Cómo puede ayudarte Todohumedad si necesitas un diagnóstico profesional
Todohumedad es la alternativa a resolver la humedad a ciegas: en lugar de depender de una sola lectura de campo, ofrecemos un diagnóstico profesional con instrumentos técnicos avanzados que identifica el origen real del problema, ya sea condensación, capilaridad o filtración en muros enterrados.
Nuestro proceso empieza con una visita de diagnóstico en 24 o 48 horas, donde combinamos instrumentación de campo con la experiencia de más de 25 años de nuestro equipo técnico. El resultado es un informe claro sobre el origen y el plazo de intervención, seguido de un presupuesto cerrado con garantía escrita de hasta 30 años sobre el tratamiento aplicado, ya sea tratamiento de humedad por condensación, solución de humedad por capilaridad o impermeabilización de filtraciones. Si has hecho una prueba de carburo y el resultado te preocupa, o simplemente necesitas confirmar el origen del problema antes de intervenir, puedes solicitar un diagnóstico profesional y programar la visita técnica.
Fuentes
- D4944 Standard Test Method for Field Determination of Water (Moisture) Content of Soil by the Calcium Carbide Gas Pressure Tester
- EN 13892-10:2025 – Calcium Carbide Method for Screed Moisture Content
- DOC196_23_CalciumCarbide Specification Storage and Handling
- Método del carburo (Radtke – manual CM)
- Testo 606 ficha técnica (medidor de humedad en materiales)
Preguntas frecuentes
¿Qué instrumento se usa para medir la humedad en materiales?
El instrumento del método del carburo es un cilindro hermético con manómetro, conocido como aparato CM, que convierte la presión del gas generado en un valor de humedad. También existen higrómetros eléctricos de contacto y sondas capacitivas, pero el CM destaca por su rapidez y portabilidad en obra, como recoge la norma ASTM D4944-25.
¿Cuál es el porcentaje ideal de humedad en un material de construcción?
No existe un único umbral válido para todos los materiales: depende del tipo de soporte, el acabado que se va a colocar y la norma de referencia aplicada. Por eso conviene comparar el valor CM % obtenido con los límites que marca la norma correspondiente al material, en lugar de aplicar una cifra genérica.
¿Cómo se realiza una prueba de humedad en el suelo con el método del carburo?
Se extrae una muestra representativa, se tritura hasta un grano fino, se pesa la cantidad exigida por la norma y se introduce junto a una ampolla de carburo en el cilindro. Tras cerrar y agitar el aparato durante varios minutos, el manómetro indica la presión generada, que se convierte en porcentaje de humedad.
¿Qué significa que un material tenga un 70 % de humedad relativa?
Ese valor no corresponde al ensayo del carburo, que mide humedad en peso del material (CM %), sino a la humedad relativa del aire, un parámetro distinto que se mide con termohigrómetro. Una humedad relativa alta indica un ambiente muy húmedo, favorable a la condensación en superficies frías, algo que un diagnóstico profesional puede confirmar con instrumentos específicos.
¿El método del carburo sustituye siempre al ensayo en horno?
No. La propia ASTM D4944-25 recomienda verificar con el método de referencia D2216 en materiales dudosos, como arcillas muy plásticas, o cuando la decisión técnica tiene consecuencias importantes para la obra.




